Augusto Schott en dialogo con la prensa
En un encuentro que parecía cuesta arriba, el equipo sacó a relucir su carácter para dar vuelta el marcador. Con un “Tanque” Dávila encendido y una defensa que supo resistir, la victoria se quedó en casa.
No bajar los brazos: El motor del triunfo
El fútbol no solo se juega con los pies, sino también con la cabeza y el corazón. Tras el pitazo final, la sensación en el vestuario fue unánime: la fe fue el factor determinante. “El partido se da vuelta por la valentía y no bajar los brazos; seguir creyendo que podíamos hacer los goles fue la clave”, se escuchó en zona mixta, reflejando la mentalidad de un plantel que nunca se dio por vencido pese a la adversidad.
Esa convicción permitió que el equipo no cayera en la desesperación y mantuviera el plan de juego hasta encontrar los espacios necesarios para lastimar al rival.
El partido se da vuelta por la valentía y no bajar los brazos, seguir creyendo que podíamos hacer los goles fue la clave”