Valentin Davila en dialogo con la prensa
Tras el final del encuentro, la alegría de Dávila era evidente. Más allá de los tres puntos, el significado de ver la red inflarse con estos colores tiene un peso emocional distinto para el juvenil.
“Es algo que uno siempre sueña, hacer goles con esta camiseta, así que estoy muy feliz por eso”, confesó Valentín, reflejando el sentimiento de pertenencia que lo une a la institución.
Lectura de juego y oportunidad
El ingreso de Dávila no fue casualidad. Con el rival adelantado y el cansancio haciendo mella en la defensa contraria, el atacante supo interpretar dónde estaban las ventajas. Su gol fue el premio a la insistencia y a saber esperar el error ajeno en un escenario de ida y vuelta.
“Sabía que alguna me iba a quedar porque quedaba poco y el partido estaba medio abierto; por suerte fue apenas entré”, analizó sobre esos segundos fatídicos donde la pelota le quedó servida para sentenciar la historia.
La mentalidad del crecimiento constante
A pesar de las luces del protagonismo y los festejos, Valentín mantiene una postura de autocrítica y profesionalismo. Lejos de conformarse con el gol agónico, el juvenil dejó en claro que su foco está puesto en la evolución diaria bajo las órdenes del cuerpo técnico.
“Cada partido trato de mejorar lo que hago mal, seguir haciendo lo que hago bien. Con ayudar al equipo con el gol o con lo que sea ya es positivo”, concluyó, demostrando que su prioridad es el bienestar grupal por sobre el lucimiento personal.
Con esta actuación, Dávila no solo le da aire al equipo en la tabla, sino que reafirma que es una pieza valiosa en el recambio, lista para responder cuando las papas queman.